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domingo, 22 de abril de 2012

Tercera Parte


El Modelo Holodimérgico y los Factores Psicológicos Involucrados en la Autocuración.
3ª. Parte
Rafael E. Aluni Montes, Samantha Espinoza y Astrid Iracheta
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Psicología Creativa Internacional

En el artículo anterior hablamos sobre la salud, en este hablaremos sobre las enfermedades o los mecanismos regulatorios alterados, que están sujetos a la influencia del sistema nervioso central y que actúan por vía neural, inmunológica o endocrina. Esta interacción podría darnos información de cómo sucede la autocuración.
 ¿Qué son las enfermedades?. Según Domínguez y Montes (2004), “Son el producto evolutivo de la respuesta defensiva del cuerpo ante la presencia de un agente patógeno“; con esta definición es muy probable que nuestra actitud hacia las enfermedades cambie la tendencia negativa hacia una tendencia positiva. Son una defensa del organismo. En algunos casos, la presencia de la enfermedad, puede generar virtudes en el sujeto que la padece. Hemos escuchado expresiones como la siguiente: gracias a que tuve esta enfermedad pude valorar mi vida y la de mi familia o gracias a esta experiencia ahora vivo más feliz , en el aquí y en el ahora ; algunos cambian sus estilos de vida, egoístas por altruistas. La enfermedad y su multidimensionalidad y poli-etiología, pueden modular aspectos psicológicos positivos del enfermo.
Una de las disciplinas encargadas de explorar las variables involucradas en estas respuestas regulatorias alteradas, es la Psiconeuroinmunología: que se encarga de estudiar y analizar los mecanismos de interacción y comunicación de las funciones mentales con los tres sistemas responsables de mantener la homeostasis del organismo: sistema nervioso, el endocrino y el inmune (Gómez y Escobar, 2002). Las enfermedades pueden ser provocadas, aumentadas o inhibidas por comportamientos individuales, o por las maneras de interpretar o manejar sus relaciones humanas y experiencias vitales. ( Sternberg,2000).
Veamos algunos ejemplos: La calidad de las relaciones sociales íntimas se ha relacionado con alteraciones inmunitarias, así por ejemplo, la muerte de un familiar tiene una ubicación alta en la escala de eventos estresantes y ha sido asociado con depresión y con un incremento de la morbilidad y en la mortalidad de ciertas enfermedades. Se ha observado un funcionamiento inmune deficiente en mujeres durante el primer año o menos de separación.  La calidad de la relación de la pareja y el cuidar a un amigo o familiar con una enfermedad de tipo crónico o severo como algún padecimiento oncológico, el Alzheimer son situaciones que también modulan el funcionamiento inmune (Vera y Buela, 1999 cursivas agregadas).
El estudio de las diferencias individuales al respecto, es crucial para entender la interacción entre los tres sistemas. ¿Por qué  un mismo estímulo evoca diferentes respuestas en diversas personas?  Weiner (citado por Chopra,1990) cree que es el significado que tiene el suceso para la persona que lo experimenta el responsable.  Requerímos de inventar un instrumento válido y confiable que nos diga cuál es el significado de un suceso para una persona. Las situaciones cargadas emocionalmente o estresantes, pueden generar respuestas antagónicas,por ejemplo: unos sujetos pueden reducir la actividad de su tracto digestivo y otros aumentarla ante una situación semejante. Entre muchas combinaciones de respuesta a eventos significativos,varios órganos y secreciones pueden tornarse hiperactivos o hipoactivos, la reacción podría ser: sonrrojarse o palidecer,la vegija puede paralizarse o sobreactivarse ( Domínguez y Montes 2009).
La Psiconeuroinmunología,  lleva a considerar al bienestar como una forma de vida viable y no tan difícil de alcanzar, y a la enfermedad como una condición que es posible corregir. Sin embargo, debe proveer  conocimiento de la dinámica biopsicosocial y alternativas para desarrollar nuevos modelos  para el tratamiento de las enfermedades. Los agentes patológicos cuando se ubican en el organismo , sabemos que son dependientes del funcionamiento de la unidad cuerpo-mente de una persona . Y la  relación entre la conducta y el sistema nervioso, endócrino e inmune son resultado de la interacción del sujeto con el medio. También es cierto que la enfermedad puede ser curada por diferentes vías no solo farmacológicas, para entender cómo sucede tal proceso, es necesario explorar más allá de la medicina alopática. Considerando, por ejemplo, los postulados de la Psicología Transpersonal, el Modelo de Hammer y/o  el sistema de creencias personal. En estos enfoques hay una  concepción de salud integral y trascendental, donde es posible explicar todos esos sucesos místicos  que logran la  recuperación espontánea de enfermedades incluso terminales. Hipócrates (citado por Chopra,1990) decía: “La fuerza curativa natural que hay dentro de cada uno de nosotros es la más grande que existe para curarse”.
Nos conviene conocer como dar el mantenimiento preciso. Como estructuras particularmente complejas y maleables, requerimos constantes reparaciones y medidas preventivas para que funcione correctamente nuestra unidad mente-cuerpo. El equilibrio necesario para el buen funcionamiento de un ser vivo cambia de modo constante, por lo que precisa pequeños ajustes una y otra vez (Lou Marinoff, 2004 cursivas agregadas).
Finalmente, con el propósito de disminuir el impacto emocional que genera cualquier diagnóstico  médico. Es necesario informar que prácticamente todas las enfermedades se curan y la curación es real. Es conveniente extinguir, en términos pavlovianos, la asociación entre la palabra cáncer y muerte. En esto todos los medios de comunicación deberían poner su granito de arena y dinfundir los hallazgos más prometedores de la sanación y de la autocuración. Es necesario considerar, que los factores psicológicos influyen determinantemente en el inicio y proceso de cualquier enfermedad. …” en adelante pueden considerarse como dudosamente científicas las acciones sanitarias que traten al cuerpo y a la mente como dos entidades separadas y no tengan en cuenta el valor terapéutico, tanto a nivel de sufrimiento humano y calidad de vida como del biológico y potenciador de las terapéuticas biomédicas que se utilicen, de la comunicación con el enfermo”
Hay un poder curador en la relación médico-enferrno- de ello se deduce que en las Facultades de Medicina y Psicología así como en las Escuelas Universitarias de Enfermería y Trabajo Social deberían otorgar, en su planes de estudio, un papel destacado a la adquisición por los estudiantes de las estrategias y habilidades necesarias para poder interactuar de forma «sanadora» y nunca «enfermadora» con los pacientes. Dada la enorme trascendencia que va a tener para la calidad de vida y bienestar futuros de dichos pacientes debería ponerse especial cuidado en que los futuros profesionales, en el momento de su graduación, dominaran las técnicas de counselling, estuvieran plenamente capacitados para la comunicación del diagnóstico y para proporcionar información adecuada, y, cuando el enfermo lo precisara, para suministrarle el necesario soporte emocional. Creemos que ha llegado la hora de que consideremos el manejo de las emociones humanas no sólo como uno de los principales ingredientes de la calidad de vida del -enfermo, sino también como un posible elemento modulador de la eficacia de las terapéuticas biomédicas que se le administran (Bayés,1991,1992 y 1995).
Referencias
Bayés R. Psicología oncológica (2ª ed.). Barcelona: Martínez Roca, 1991
Bayés R. SIDA y psicología. Barcelona: Martínez Roca, 1995.
Bayés R, Barreto P. Las unidades de cuidados paliativos como ejemplo de interdisciplinariedad. Clínica y Salud 1992; 3(1):11-9.
Chopra,D. (1990), Como Crear Salud. México: Grijalbo.
Domínguez B. y. Montes. J. (2004). Psiconeuroinmunología- Factores de la enfermedad y del bienestar. In S. M. d. M. Conductual (Ed.), Medicina Conductual en México (Primera ed., Vol. Tomo I, pp. 415). México: Miguel Angel Porrúa.
Gómez, González, B. y Escobar, Izquierdo, A. (2002). La Psiconeuroinmunología: bases de la relación entre los sistemas nervioso, endocrino e inmune. Revista de la Facultad de Medicina UNAM, 45, (1), 22-26.ç
Marinoff Lou,( 2004), Más Platón y menos Prozac,Barcelona :Ediciones B,S.A.
Sternberg, M.E. (2000), The balance within. The science connecting health and emotions,Nueva York,Freeman and Company
Vera, Villarroel, P., E y Buela, Casal, G. (1999). Psiconeuroinmunología :relaciones entre factores psicológicos e inmunitarios en humanos. Revista Latinoamericana de Psicología, 31, (2), 271-289.

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